El poder transformador del arte y la inclusión vibran al unísono en el documental “El canto de las manos”, un emotivo retrato de tres intérpretes sordos venezolanos que montan la ópera Fidelio de Beethoven junto al renombrado director Gustavo Dudamel. El proyecto, dirigido por la actriz española María Valverde, se presentó este fin de semana en el Atlàntida Mallorca Film Festival, marcando el debut de Valverde como directora.

La cinta narra, a través de la lengua de señas venezolana, la historia de Jennifer, Gabriel y José, tres miembros del Coro de Manos Blancas —una iniciativa del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles de Venezuela (El Sistema)— quienes asumen el reto de traducir musicalmente Fidelio, la única ópera de Beethoven, compuesta cuando el genio alemán ya padecía sordera.

«El arte no es solo entretenimiento, es una herramienta de transformación social”, afirmó Dudamel durante la presentación del documental, subrayando el impacto de esta experiencia en su forma de entender la música más allá del sonido. Para el maestro, nacido en Barquisimeto y formado en El Sistema, este documental representa una oportunidad para reivindicar el poder del arte como puente hacia la empatía y la justicia social, especialmente con comunidades frecuentemente invisibilizadas, como la sorda.

Aunque el montaje de Fidelio es el punto de partida del documental, la historia se enfoca en la vida cotidiana, luchas y sueños de sus protagonistas dentro de sus familias y comunidades. Para Valverde, era crucial que el documental “honrara el trabajo, la dignidad y la voz silenciosa” de sus intérpretes.

La realización incluyó más de 400 horas de grabación, traducidas por un equipo de siete intérpretes de lengua de señas, condensadas en 90 minutos de cinta emocional y poderosa.

“Dirigir en una lengua que no conoces es un acto de humildad”, confesó Valverde, quien destacó la conexión emocional y el proceso de aprendizaje constante que supuso el proyecto.

El documental también es un homenaje al legado del maestro José Antonio Abreu y a El Sistema, ese semillero artístico y social que ha marcado generaciones de jóvenes venezolanos y que ahora, a través de “El canto de las manos”, eleva la inclusión como nuevo estandarte.

“El canto de las manos” no solo visibiliza a una comunidad silenciada, sino que plantea una reflexión profunda sobre el verdadero lenguaje del alma: la empatía. Para Dudamel, la música sin sonido que interpretan los sordos no es una contradicción, sino una revelación: “Vivimos en un mundo tan ciego que no vemos lo que está ahí, en nuestras propias manos”.

Lcdo. Fernando Martínez
CNP: 11.805