
El espíritu español y el alma venezolana: El regreso triunfal de Gabriela Montero a Nueva York
19 mayo, 2026
La noche del jueves 14 de mayo, Nueva York volvió a rendirse ante el talento de Gabriela Montero. La icónica pianista venezolana regresó a los escenarios de la Gran Manzana con una propuesta tan ambiciosa como conceptual: un viaje musical por la tradición clásica española y su profunda huella en los grandes compositores europeos.
Desde la prestigiosa sala 92NY, en el Upper East Side, Montero no solo demostró su virtuosismo técnico, sino que transformó el concierto en un manifiesto sobre la identidad cultural, el rescate de la espontaneidad en la música clásica y el eterno cordón umbilical que la une a Venezuela.
Tras años sumergida en el denso repertorio de los maestros rusos, la intérprete actualmente residenciada en Barcelona, España decidió cambiar el rumbo para explorar cómo el «espíritu español» atravesó la obra de genios universales.
El programa fue un despliegue de contrastes que incluyó piezas de:
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Pilares ibéricos: Domenico Scarlatti, Antonio Soler, Enrique Granados e Isaac Albéniz.
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Joyas menos exploradas: Obras de Alicia de Larrocha y Frederic Mompou.
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El toque europeo: Composiciones de Chopin y Franz Liszt, cerrando la velada con la imponente Rapsodia española de este último.
«Concebí este repertorio como un puente», explicó Montero. Para ella, España no es solo un destino geográfico, sino una corriente estética que transformó la música de todo un continente.
Uno de los momentos cumbres de la noche llegó con su ya legendaria capacidad para improvisar. Aunque el público contemporáneo lo ve como una audaz innovación, Montero desmitificó el concepto con una buena dosis de autocrítica y rigor histórico. «Dicen que lo que yo hago es muy novedoso, cuando realmente soy la más anticuada de todos los músicos clásicos», afirmó con una sonrisa.
La ganadora del Premio Internacional Beethoven recordó que gigantes como Bach, Beethoven y Mozart eran, ante todo, grandes improvisadores en vivo. Para Montero, la rigidez académica del siglo XX encorsetó la música, y celebra que los escenarios actuales estén recuperando esa frescura perdida.
Tocar en Nueva York una ciudad moldeada por la migración, tuvo un significado profundamente personal para la pianista. En un contexto global complejo, Montero aprovechó el espacio para abrazar con orgullo sus raíces latinoamericanas y enviar un mensaje a la masiva diáspora venezolana.
Conocida por su firme activismo en pro de los derechos humanos y su abierta postura crítica frente al régimen venezolano, la ganadora del Grammy Latino no esquivó la realidad política de su país de origen. Manifestó su respeto y admiración por la líder opositora María Corina Machado y verbalizó el sentimiento que une a millones de sus compatriotas en el exterior: «Lo que queremos todos es poder regresar a casa y vivir en democracia».
Montero demostró una vez más que el piano no es solo un instrumento de deleite estético, sino una poderosa plataforma de resistencia, identidad y esperanza.
Lcdo. Fernando Martínez
CNP: 11.805


