La Iglesia católica entra en su momento más profundo con el Triduo Pascual, que comprende el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo, tres días que conmemoran la pasión, muerte y sepultura de Jesucristo, y que en Venezuela se viven con una intensa mezcla de devoción, tradición y comunidad.

El Jueves Santo abre este tiempo sagrado con la celebración de la Última Cena, donde Jesús instituye la Eucaristía y el sacerdocio. En las iglesias se realiza la Misa vespertina y el tradicional lavatorio de los pies, símbolo de humildad y servicio. En Venezuela, este día está marcado por una de las prácticas más arraigadas: la visita a los siete templos, una peregrinación que recuerda el recorrido de Jesús desde su captura hasta su crucifixión.

El Viernes Santo es el día de mayor recogimiento. La Iglesia conmemora la pasión y muerte de Cristo, por lo que no se celebra la Eucaristía. En su lugar, se realizan actos como el Vía Crucis, la adoración de la cruz y el sermón de las Siete Palabras. En todo el país, las procesiones como las del Nazareno o el Santo Sepulcro reúnen a miles de fieles que acompañan las imágenes en un ambiente de silencio, oración y penitencia. Además, es tradición el ayuno y la abstinencia de carne como signo de sacrificio.

El Sábado Santo, conocido como día de silencio, representa el tiempo en que Cristo permanece en el sepulcro. Durante la noche se celebra la Vigilia Pascual, la liturgia más importante del año, donde se bendicen el fuego y el agua, y se enciende el cirio pascual como símbolo de la luz de Cristo resucitado. En Venezuela, esta celebración reúne a las comunidades en las iglesias para esperar, en recogimiento, el anuncio de la resurrección.

Más que una tradición, el Triduo Pascual es una invitación a vivir la fe desde el silencio, la reflexión y el acompañamiento espiritual, en una de las manifestaciones religiosas más significativas del país.

Lcdo. Fernando Martínez
CNP: 11.805