La congregación Agustinas Recoletas del Sagrado Corazón de Jesús informó en días pasados que se encuentran en estudio dos posibles milagros atribuidos a la intercesión de la beata María de San José, quien fue beatificada en 1995. De ser comprobados, podrían abrirle el camino hacia la canonización y la santidad, como ocurrió con el doctor José Gregorio Hernández y la madre Carmen Rendiles.

La madre Gracelia Molina, vicepostuladora de esta causa, explicó en entrevista con Unión Radio que, si los hechos reúnen los fundamentos requeridos, se enviará un expediente formal al Vaticano para su análisis.

Primer caso: la curación de una enfermedad incurable

El primer hecho en evaluación corresponde a una mujer diagnosticada con lupus eritematoso sistémico, una enfermedad crónica y considerada incurable, que ataca diversos órganos del cuerpo. Según relató Molina, la paciente presentó una recuperación “inexplicable” después de encomendarse a la madre María de San José.

“Estamos trabajando fuertemente en este caso. En todos los exámenes posteriores, gracias a Dios, la persona aparece completamente sana, sin rastro de la enfermedad”, indicó la religiosa. Este tipo de curación, por la naturaleza irreversible del lupus, podría constituir un milagro, siempre y cuando sea comprobado científicamente que no existe otra explicación médica.

Segundo caso: una bebé nacida prematuramente

El otro posible milagro está relacionado con el nacimiento de una niña que llegó al mundo con apenas 24 semanas de gestación, una condición que clínicamente suele catalogarse como aborto espontáneo debido a la imposibilidad de supervivencia.

Sin embargo, contra todo pronóstico, la bebé nació viva y logró desarrollarse con total normalidad. Hoy se encuentra completamente sana, sin secuelas ni complicaciones. “Para nosotros, es un caso extraordinario. Los padres y familiares solicitaron la intercesión de la madre María de San José, y confiamos en que este hecho también pueda ser considerado un milagro”, afirmó Molina.

Una vida dedicada al servicio

Laura Evangelista Alvarado, conocida en la vida religiosa como madre María de San José, nació en Choroní, estado Aragua, el 25 de abril de 1875. Desde temprana edad consagró su vida a Dios: durante su primera comunión, en 1888, realizó un voto de virginidad que mantuvo hasta su muerte.

En 1893 ingresó a la Sociedad de las Hijas de María y, con apenas 18 años, comenzó a trabajar en hospitales y centros de asistencia para los más necesitados. Su labor se consolidó en Maracay con la creación del Hospital San José y, en 1903, con su nombramiento como superiora de la recién fundada congregación de las Agustinas Recoletas en Venezuela.

María de San José dedicó su vida a atender a mendigos, enfermos y huérfanos hasta su fallecimiento, ocurrido el 2 de abril de 1967, a los 92 años de edad. Su partida fue tan sentida que la ciudad de Maracay decretó luto ciudadano en su honor.

Tras su muerte, se le atribuyeron numerosos favores y curaciones. En 1982 ocurrió la sanación de la hermana Teresa Silva, considerada inválida por una enfermedad, lo que abrió el camino para iniciar su causa de beatificación.

En 1994, durante el proceso de exhumación de sus restos, se descubrió que se encontraban intactos, lo que fortaleció la devoción hacia ella. Desde entonces, reposan en el Santuario de la Madre María de San José en Maracay, donde miles de fieles acuden a pedir su intercesión.

Finalmente, el 7 de mayo de 1995, el papa Juan Pablo II decretó su beatificación, convirtiéndola en la primera venezolana en alcanzar este reconocimiento eclesiástico.

Hoy, tres décadas después, la posibilidad de que sea declarada santa está cada vez más cerca, a la espera de que la Iglesia confirme alguno de los dos milagros en investigación.

Lcdo. Fernando Martínez
CNP: 11.805