La propuesta del artista venezolano JAP reunió a más de 20 creadores en la Noche de los Museos 2025, transformando la capital argentina en una exposición ambulante que acercó el arte a la gente.

Durante la esperada Noche de los Museos en Buenos Aires el sábado 8 de noviembre, una propuesta diferente sorprendió a los visitantes y transeúntes: “Arte en el pecho”, una iniciativa creada por el artista venezolano José Antonio Perozo, conocido como JAP, que llevó el arte fuera de las salas tradicionales para instalarlo literalmente sobre el cuerpo de los artistas.

Por primera vez en Argentina, más de 20 creadores —argentinos y venezolanos— participaron en esta exposición itinerante, convertidos en “galerías humanas” que portaban sus obras sobre el pecho mientras recorrían las calles de la ciudad. “Queremos que la gente vea arte fuera de los museos, que lo sienta cercano, que lo viva”, expresó JAP al inicio del recorrido, que comenzó en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).

El arte camina entre la gente

Vestidos completamente de blanco y con códigos QR en la espalda que dirigían a sus redes sociales, los artistas comenzaron su travesía entre la multitud que aguardaba para ingresar a los museos. Algunos transeúntes los miraban con desconcierto, otros con curiosidad, y muchos se acercaban para fotografiarse con ellos o escanear los códigos para descubrir sus obras.

Entre los participantes destacaron los venezolanos Nathalia Arismendi, Yanelly Noguera, Carlos Mendoza y el propio JAP, acompañados por artistas argentinos como Ana Carro Roiz, Yésica Aldunate, Vane Vega, Gisela Riquelme y Leticia Gómez, con trayectoria en ciudades como París, Roma, Florencia y Ámsterdam.

Cada uno llevó una pieza única: retratos, mosaicos, pinturas abstractas y homenajes a íconos culturales. Uno de los más llamativos fue el del argentino Christian Miani, quien mostraba una versión intervenida de El grito, colocándose su propio rostro en el espacio vacío del cuadro.

Una galería ambulante que conquistó Buenos Aires

El recorrido avanzó desde el Malba hasta el Museo Nacional de Bellas Artes, pasando por el Museo Nacional de Arte Decorativo y el Instituto Sanmartiniano. En cada parada, el grupo captó la atención de cientos de personas que aplaudían espontáneamente o grababan la intervención con sus teléfonos.

En una de las acciones más llamativas, los artistas se alinearon frente a una avenida mientras el semáforo permanecía en rojo, mostrando sus obras a los conductores detenidos. Apenas cambió la luz, corrieron entre risas y aplausos del público. “Cuidado que en vez de Arte en el pecho sea carro en el pecho”, bromeó uno de los participantes, entre la adrenalina y el entusiasmo del momento.

Cierre entre aplausos en Recoleta

La última parada fue el Centro Cultural Recoleta, donde la multitud celebró la llegada de la “galería viva” con una ovación. En medio del bullicio y las luces, los artistas coreaban al unísono: “¡Arte en el pecho, arte en el pecho!”, como un manifiesto espontáneo a favor del arte libre, sin muros ni filtros.

Cuando la noche llegó a su fin, los participantes se dispersaron entre los visitantes, dejando una estela de emoción y reflexión. JAP, satisfecho, observaba cómo el público seguía comentando la intervención. “El arte también pertenece a la calle, a la gente común. No necesita un museo para existir; solo necesita un corazón dispuesto a sentirlo”, dijo al despedirse.

“Arte en el pecho” logró lo que pocas iniciativas consiguen: romper la distancia entre el creador y el espectador, transformar la ciudad en un lienzo y recordarle a todos que el arte vive, respira y se mueve con quienes lo aman.

Lcdo. Fernando Martínez
CNP: 11.805