
Música y manualidades ayudan a retrasar el deterioro cognitivo y mejorar la memoria, según especialistas
16 marzo, 2026
Actividades como escuchar música, cantar, aprender a tocar un instrumento o realizar manualidades como el croché o el tejido pueden ayudar a estimular el cerebro, mejorar la concentración y retrasar el deterioro cognitivo, de acuerdo con especialistas en psicología y neuroestimulación.
Practicar hobbies creativos activa la neuroplasticidad del cerebro, es decir, la capacidad que tiene este órgano para adaptarse, crear nuevas conexiones neuronales y preservar sus funciones cognitivas.
La especialista en estimulación musical y educación especial María Inmaculada Velásquez explicó que la música estimula el cerebro de manera integral. “Cuando escuchamos música, cantamos o tocamos un instrumento se activan diversos lóbulos del cerebro. Al cantar, por ejemplo, se estimulan las áreas del lenguaje como Broca y Wernicke; mientras que al tocar un instrumento también se activa el área motora y el sistema sensorial”, explicó.
El psicólogo y magíster en Neuropsicología Clínica Alí Pellicer señaló que actividades como tejer con dos agujas o croché aportan importantes beneficios para la salud mental.
Este tipo de manualidades requiere concentración, coordinación y repetición de movimientos, lo que ayuda a disminuir la ansiedad, fortalecer la memoria y alejar a las personas del uso excesivo de pantallas y redes sociales.
Además, estudios científicos han demostrado que las manualidades estimulan el sistema neurológico. Una investigación publicada en la National Library of Medicine señala que estas actividades contribuyen a regular las emociones y reducir pensamientos intrusivos.
De igual forma, investigaciones de la Facultad de Medicina de Harvard destacan que tejer mejora la concentración y puede retrasar el deterioro cognitivo.
Para muchas personas, el croché se convierte en una herramienta para canalizar emociones y mejorar la atención. Es el caso de Ana Calles, una joven de 25 años que aprendió a tejer a través de tutoriales en internet y hoy crea piezas como suéteres, mantas y amigurumis.
Calles asegura que esta actividad le permitió disminuir la ansiedad y mejorar su concentración, incluso durante su etapa universitaria.
“Tejer requiere mucha concentración. Cuando empecé a hacerlo noté que mis niveles de inquietud disminuyeron”, comentó.
Los especialistas coinciden en que este tipo de actividades benefician a personas de todas las edades.
En niños, la música y las manualidades pueden mejorar la coordinación, la atención y la regulación emocional, especialmente en casos de trastornos de neurodesarrollo como el déficit de atención o el espectro autista.
En adultos, ayudan a fortalecer funciones cognitivas como la planificación, la atención sostenida y la memoria.
Mientras que en adultos mayores, estas prácticas contribuyen a mantener activas las capacidades sensoriales y motrices, lo que puede ayudar a ralentizar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.
Además, la música tiene un impacto directo en el sistema límbico del cerebro, vinculado a las emociones y los recuerdos, por lo que también es utilizada como herramienta terapéutica en pacientes con demencia o Alzheimer, ayudando a evocar memorias y generar bienestar emocional.
Lcdo. Fernando Martínez
CNP: 11.805


