
Cacao venezolano: semilla de identidad y orgullo internacional
9 julio, 2025
El cacao, semilla emblemática de Venezuela, deja de ser solo materia prima para convertirse en símbolo cultural e historia viva de nuestro país. Liliana Elías, fundadora de la organización Viva el Cacao, sostiene que conocer el origen de esta semilla “crea un arraigo por Venezuela”. A través de textura, aroma y sabor, el cacao conecta directamente con las emociones y tradiciones, ofreciendo al paladar una experiencia sensorial y emotiva incomparable.
El cacao venezolano goza de un prestigio internacional. En mayo de 2025, la Hacienda La Sabaneta, ubicada en Aragua, obtuvo el segundo lugar en la categoría “Chocolate negro, del grano a la barra” en la Coffee Tea Cacao Expo de Moscú . El reconocimiento no solo recaería en el grano, sino también en el producto final: Rusia usó los mismos granos para crear la tableta ganadora de Stereocoffee .
Además, la Alta Pastelería de Francia resaltó la calidad del cacao de Barinas al galardonarlo como Mejor Producto Gourmet 2024. Estos logros subrayan el valor y la confianza que el mundo tiene en nuestras semillas, reconocidas por su perfil aromático y sabor intenso.
Un torrente de sabores y sabores múltiples
Gran parte de su prestigio se debe a la infinita variedad de sabores presentes en un solo origen: desde tonos frutales y caramelo hasta matices de frutos secos o intensidad a chocolate. Un estudio sensorial detectó hasta 79 matices distintos a partir de cinco orígenes venezolanos distintos.
Además, el cacao nacional incluye variedades únicas como el criollo, trinitario y forastero, presentes en zonas como Chuao —durante 400 años sin mezclas masivas—, Barlovento, Barinas y Zulia, cada una con una personalidad sensorial particular.
Pese a su excelencia, Venezuela enfrenta deficiencias en organización, logística, tecnificación y estrategias de promoción. Elías señala que, aunque contamos con el “cacao más sabroso del mundo”, fallamos en coordinar su cadena de valor. Un asunto crítico es el uso creciente de variedades como la CCN‑51, más rentable pero carente de las cualidades que hacen del cacao venezolano un producto fino. Proteger nuestras semillas criollas y trinitarias es vital para preservar la diversidad genética y asegurar nuestro prestigio internacional.
El cacao venezolano representa mucho más que una semilla: es un puente entre nuestra historia, biodiversidad y futuro económico. Su riqueza sensorial lo posiciona entre los más selectos del mundo, y su potencial puede convertirse en motor de desarrollo si unimos innovación, protección genética y visión exportadora. Como dice Liliana Elías, la semilla crea un vínculo profundo con Venezuela —y desde nuestras tierras puede llegar a conquistar paladares, mercados y corazones en todo el planeta.
Lcdo. Fernando Martínez
CNP: 11.805


