La imagen de Nuestra Señora de Altagracia de Quíbor, símbolo de fe y tradición en el municipio Jiménez, guarda ahora un secreto menos. A propósito de la conmemoración de sus 400 años, una investigación histórica permitió confirmar con rigor documental quién fue el artista que dio vida al lienzo que hoy veneran generaciones de fieles.

El estudio, liderado por el investigador José Manuel Mendoza Rivero, determinó que la obra fue realizada en 1605 por el pintor malagueño Tomás de Cózar, despejando dudas que por décadas acompañaron el origen de la imagen mariana. Este hallazgo corrige versiones previas que atribuían la autoría a apellidos similares, producto de interpretaciones erróneas de documentos antiguos.

La identificación fue posible tras un minucioso análisis paleográfico desarrollado en el Archivo Arquidiocesano de Caracas. Allí, un equipo conformado por el cronista Nildo Echegaray, junto a Eladio Morales y Rafael Rodríguez Parra, localizó un contrato histórico firmado por Cózar, cuya rúbrica coincide plenamente con la inscripción visible en el margen inferior del lienzo.

El descubrimiento fue avalado por especialistas en paleografía de la Academia Nacional de la Historia y del Archivo Arquidiocesano de Mérida, quienes certificaron la correspondencia entre la firma documental y la marca presente en la pintura, vinculando de manera definitiva al artista con la obra que hoy es centro de profunda devoción popular.

Un viaje artístico desde España hasta tierras larenses

Los registros históricos sitúan a Tomás de Cózar como parte de un grupo de artistas españoles que llegó a Coro en 1602, contratado por autoridades eclesiásticas para realizar encargos religiosos. Dos años más tarde, este taller itinerante se trasladó a El Tocuyo, desde donde extendió su labor artística a poblaciones cercanas como Quíbor y Sanare.

En esta región, Cózar y su grupo dejaron una huella que aún perdura: imágenes de Santa Ana, Santa Lucía y otras advocaciones que forman parte del patrimonio religioso larense. En ese contexto histórico y geográfico nació el lienzo de Nuestra Señora de Altagracia, que con el paso del tiempo se convirtió en un emblema espiritual para la comunidad quiboreña.

Confirmación desde el otro lado del Atlántico

Para reforzar la validez del hallazgo, la investigación se extendió hasta Málaga, ciudad natal del pintor. Consultas realizadas en archivos municipales y de gobernación permitieron localizar documentos con la firma original de Tomás de Cózar, idéntica a la encontrada en Venezuela.

Este proceso contó con el respaldo académico de catedráticos de la Universidad de Málaga y especialistas en historia del arte sacro, quienes coincidieron en la solidez metodológica del estudio y en la autenticidad de la atribución.

Un lenguaje visual cargado de simbolismo

El lienzo de Nuestra Señora de Altagracia representa la escena del Nacimiento de Jesús, con la Virgen como figura central, envuelta en una expresión de recogimiento y adoración. A diferencia de la versión dominicana de esta advocación —donde María aparece coronada y rodeada de estrellas—, la imagen de Quíbor presenta una aureola sencilla, compartida también por San José.

El uso del color refuerza el mensaje teológico: el rojo alude a la humanidad de María, mientras que el azul simboliza la protección divina. San José, discretamente ubicado al fondo con una vela encendida, completa la escena del pesebre, dominada por una estrella de ocho puntas que irradia luz sobre el Niño Jesús.

Un elemento arquitectónico destaca en la composición: una columna que transforma la cueva en templo, subrayando el sentido sagrado del nacimiento y elevando la escena a una catequesis visual.

Cuatro siglos después, la imagen de Nuestra Señora de Altagracia de Quíbor no solo reafirma su valor espiritual, sino que suma ahora un sólido respaldo histórico que engrandece su significado cultural y religioso para Lara y Venezuela.

Lcdo. Fernando Martínez
CNP: 11.805